Ser guiado

Hay una gran diferencia entre un maestro y un guía. Un Guía opera dentro de nosotros e incluso cuando podría ser una representación externa, hay una manera de que también se configure internamente. Si Jesús es mi guía, por ejemplo, cuando me comunico con él, configuro automáticamente esa imagen dentro, en mi espacio de representación. El tema se convierte en una representación interna y, por alguna razón que acabo de descubrir, la imagen funciona de manera diferente. Silo representado como una guía tiene un sabor completamente diferente al representado como un maestro. Al menos para mi..

El guía orienta mientras el Maestro enseña. Los atributos del guía como la sabiduría, la fuerza y ​​la bondad están al alcance y pueden ser internalizados, mientras que en el Maestro esos atributos permanecen como cualidades externas que admiramos.

El Guía de las alturas o el Guía de la montaña como imagen alegórica tiene un fuerte atractivo. Lleva un mensaje desde las alturas que ubicamos en un espacio interno diferente de la vida cotidiana, en las regiones superiores de nuestro espacio de representación. Un mensaje que hace a los seres humanos felices y libres. Un mensaje de esperanza, un mensaje de profundo amor por la humanidad, la naturaleza y el espíritu. Él trae la conexión entre los seres humanos y sus mejores cualidades internas. Él orienta a aquellos que buscan encontrar los objetos deseados en lo más profundo de su propia conciencia y en lo más profundo de sus propios corazones. Lleva un mensaje interno. Él orienta nuestra mirada hacia el reino interno.

El guía no enseña, el guía solo nos orienta hacia nuestras experiencias. El guía nos lleva a nuestros naufragios donde es posible la reconciliación y también a aquellas regiones en las que hacemos contacto con la divinidad existente dentro de nosotros mismos.

Los guías existen dentro de nosotros y esa es una imagen poderosa. Por primera vez en la historia humana, nuestra mirada se está desplazando hacia lo interno. Cuando se reconoce el fracaso, es cuando buscamos en esos vastos lugares internos. Cuando nos sentimos fracasados es cuando se revela el mundo interno.

Pedir y recibir puede ser muy unitivo cuando se conecta a los atributos del guía. Agradecer cuando una gran alegría me invade y recordar en ese momento agradecer a mi interior es generar unidad dentro de mí. También es tener y pedir bondad, fortaleza y sabiduría que también se pueden traducir en una actitud diaria de paz, fuerza y ​​alegría.

Hay mucho que decir sobre el Guía. Lo más importante es reconocer la necesidad de ser guiado. La necesidad esencial de un camino y una dirección para nuestras vidas. Nací sin una brújula interna y he ansiado una dirección desde que tengo memoria. Me dieron muchas opciones externas, prácticas, rituales y creencias. Todos ellos eran interesantes, pero no fue hasta que encontré el Mensaje del guía del Monte del Aconcagua que supe con una certeza enorme que había encontrado en sus palabras esa resonancia interna de mis búsquedas.

Hay mucho más que puedo decir, pero siento que ya he dicho lo suficiente.

Julio 13, 2020