Pobreza

Aparentemente, porque últimamente no estoy seguro de nada, hay un momento en la vida de todas las personas en que se preguntan a si mismas cosas que normalmente están preguntando a otros. Preguntas que tienen que ver con el sentido de nuestras vidas. Uso la palabra “sentido” como dirección, más que nada. O sea, nada muy nebuloso sino “donde voy?” y ocasionalmente “quien soy?” 

 

Se supone que todo esto no se pregunta porque ya se sabe, pero aparentemente – de nuevo – quizás no se sabe tan bien porque de otro modo no nos sentiríamos “confusos” o “perdidos” o “deprimidos” o “inseguros” o cualquiera de las múltiples expresiones que existen para expresar esta falta de dirección. 

En base a lo que he ido observando en mi mismo, tengo la impresión de que cuando busco respuestas fuera de mi, es cuando mas me alejo de mi verdadero sentido – o dirección. Inversamente, cuando resisto la tendencia de buscar respuestas y formas de acción afuera, me acerco a mi mismo. Al principio muy torpemente, casi vacilante y luego más cómodo, más seguro y también más humilde. Si continuo resistiendo la tendencia, empiezo a descubrir que tengo varias respuestas internamente, o dicho de otro modo, empiezo a descubrir mis verdaderos motivos, intenciones y dirección. 

Me doy cuenta entonces que tengo que afirmar todo esto, en vez de ignorarlo, olvidarlo o degradarlo a pesar de que no es de lo más sofisticado o brillante o extraordinario o cualquiera de los atributos más o menos absurdos con que se nos ha enseñado a describir lo que existe fuera de nosotros. Estar “desaforado” es estar fuera de uno y realmente vale la pena hacer el esfuerzo de aprender a estar con uno mismo y a valorar y depurar lo que tenemos internamente aunque sea “pobre”. 

Es posible que la pobreza de “espíritu” sea verdaderamente una bienaventuranza y en esa pobreza exista lo mejor de nosotros  y esto se traduce en algo que mucha gente ha observado por siglos. Los pobres son los más generosos…el no tener o poseer es en realidad una virtud que no ha sido muy considerada, especialmente cuando esa virtud tiene que ver con posesiones internas. 

El fracaso en general nos acerca rápidamente a esta comprensión…así que no hay que evitarlo sino recibirlo con gran disponibilidad porque es un regalo de la divinidad interior.

 

Agosto 10, 2020