Estructura

Cuando contemplo un cuenco de greda o un vaso de vidrio o cualquier otro objeto que actúa como continente puedo darme cuenta que esa función básica, implica la creación de un vacío dentro del objeto en sí. Cuando contemplo el mismo objeto de nuevo, fijandome en ese espacio vacío, el objeto sin cambiar, es percibido más complejamente porque ahora no puedo dejar de ver lo “externo y lo interno”, no necesariamente al mismo tiempo, pero aunque alternadamente, mis sentidos perciben ese objeto ahora desde dos perspectivas. 

En realidad, no es así. Mis sentidos sólo perciben lo que “estoy viendo”, o sea, un vaso de agua pero mi conciencia “estructura” o conforma ese vaso de agua completo.  No sólo desde esas dos perspectivas, sino que además, completa todo lo que mis ojos no ven. Por ejemplo, más del 40% del vaso no lo ven mis ojos, pero mi conciencia “sabe” que es lo que hay detrás gracias a la memoria que ayuda a completar toda percepción. 

Volviendo a ese espacio vacío que existe dentro de este tipo de objetos, es significativo que eso que no es realmente considerado, termina siendo lo más importante. Pero siendo rigurosos, no pueden existir separadamente. O sea, continente y contenido son tales porque existen como una sola estructura, variando solo en su funcionalidad. En todo lo que existe están los sentidos y en ellos está siempre la conciencia estructurando con la ayuda de la memoria. Y todo este enredo es otra estructura solo separable para poder entenderla, pero siempre actuando como un todo.

Esa memoria que está siempre enviando información y completando “actos mentales” en todo proceso lo hace así porque existe una tendencia en la estructura de nuestra forma mental de ligar toda representación como acto mental a un objeto mental. Viendo todo esto, se puede decir que esa estructura mental está configurada como la relación de actos y objetos. Lo importante de todo esto es que es inescapable, por lo tanto se puede hablar de encadenamiento. 

Toda estructura conformada como acto completando a un objeto, gracias a la tendencia de la memoria, termina encadenando a la conciencia y en última reducción, ese encadenamiento es también estructural. Ese encadenamiento es “permanente”.

Esto hay que experimentarlo como uno experimenta con la percepción del vaso de agua, pero lo que quiero compartir, fuera de mis divagaciones mentales, es lo extraordinario que es descubrir esos espacios vacíos dentro de los objetos. Es extra ordinario des cubrir que en nuestro sistema solar hay más vacío que “nada”. 

Ni hablar del universo…un vacío interminable…un vacío esencial es lo que predomina en la existencia total. Viendo las cosas de este modo es necesario experimentar por lo menos una vez en nuestras vidas un vacío interno que no es negativo sino al contrario, que  paradojalmente, está “lleno” de significado. 

 

Mi sufrimiento está montado en la posesión y mi liberación está ligada a la capacidad de dejar ir y de comprender que no es “mi liberación” sino la de todos y todas nosotras la que revela todos los significados. Y en ese dejar ir está presente el vacío porque es el indicador de nuestra liberación interior.

Agosto 17, 2020