Aprendizaje

“Estar en el camino es decidir que cada día voy a aprender algo de mi, de otros y de la humanidad. Aprender comienza con el reconocimiento hermoso de que no sé.” 

Un poco más de un año atrás, me surgió esta frase después de comentar con mi gran amigo Rafael, el “Camino”. Hasta ese momento no había reparado en las indicaciones del camino, solamente lo había visto desde un punto de vista poético y fue una gran sorpresa poder ir más a fondo que la simple belleza estética de lo sugerido y el acuerdo intelectual y emotivo sobre lo sugerido que es sencillo y está explicado en cuatro frases:

Aprende a tratar a los demás del modo en que quieres ser tratado.

Aprende a superar el dolor y el sufrimiento en ti, en tu prójimo y en la sociedad humana.

Aprende a resistir la violencia que hay en ti y fuera de ti.

Aprende a reconocer los signos de lo sagrado en ti y fuera de ti.

Cuatro sugerencias que me parecieron muy buenas, pero mejor fue cuando Rafa indicó que todas ellas comenzaban con la palabra “Aprende” y ahí tuve mi primera crisis y también mi primera revelación con este camino.

La crisis – por ponerle un nombre – al darme cuenta de que no se realmente mucho acerca de estas frases y que el aprendizaje es la única forma de hacerlas realidad. No solo estar de acuerdo. No basta con eso. Me di cuenta de que el modo en que quiero ser tratado no estaba claro, que necesitaba aprender y además aprender a tratar a otros de ese modo. Necesito aprender a superar el dolor y el sufrimiento, aprender a resistir la violencia y aprender a reconocer los signos de lo sagrado porque honestamente nunca me lo había planteado como un aprendizaje y al formular esa primera frase entendí un poco más que el aprender es algo de por vida. Es una forma de estar en el mundo y de relacionarme conmigo y otros.

La revelación – también por ponerle un nombre – apareció cuando me dije a mi mismo: Aprende como si fuera una actitud nueva. Como si estuvieras escuchando por primera vez estas frases. Pregúntate a ti mismo por lo sagrado, por la violencia, por el dolor y el sufrimiento, por el trato que quiero. Si lo veo en mi, lo veo en otros. También al revés. Si lo veo en otros lo veo en mi. Y en ese preguntarme a diario comencé a entender mejor que puedo aprender como actitud permanente y no pude dejar de pensar en otra frase que ha sido muy significativa por muchos años y dice lo siguiente “Te diré cuál es el sentido de tu vida aquí: humanizar la tierra!. Que es humanizar la tierra? Es superar el dolor y el sufrimiento, es aprender sin límite, es amar la realidad que construyes.”

Aprender sin límite tiene una connotación, al menos para mi, de un futuro abierto y anclado en un vivir que está constantemente en movimiento y requiere un comportamiento activo en donde estoy atento a lo que sucede y al mismo tiempo estoy atento a cómo me afecta lo que sucede. Esa atención permite en mi aprender y aún más, ha ido generando un gusto por el aprender y reconozco que es una buena forma de existir. Tiene una gran similitud con la infancia, en donde ese gusto por aprender está presente todo el tiempo y existe ese deseo que luego se pierde en la vida y uno empieza a aferrarse a creencias, a verdades que ni uno sabe de donde las encontró y en vez de aprender y reconocer mi ignorancia, uno se va limitando dentro de lo que ya sabe y maneja. Esas limitaciones son las que uno abandona cuando se dedica a aprender…

28 de Septiembre, 2020