Conversión

El proceso de cambiar o hacer que algo cambie de una forma a otra, se lo llama genéricamente “conversión”. En cualquier tipo de conversión, ya sea en términos científicos, económicos, cotidianos o espirituales, hay una transformación que opera y que en general no es lo que se considera importante, sino el objeto final de esa transformación. En otras palabras, el proceso de conversión pasa a segundo plano. Estoy más interesado en el proceso de la conversión que en el producto final porque así puedo comprender en mi mismo cómo opera y cómo esa transformación se desarrolla.

“Aquí se cuenta como el sinsentido de la vida se lo convierte en sentido y plenitud”. Esta es la primera frase que aparece en el libro “La Mirada Interna” de Silo. La frase en sí explica que se habla de un proceso de conversión y es ese proceso el que se relata en el libro. Por supuesto que cuando lo leí por primera vez, ni siquiera me di cuenta de esa primera frase y con el pasar de los años, más el estudio y las comprensiones tenidas, he ido profundizando en los detalles extraordinarios de ese escrito. 

Al principio todo me parecía estático porque así era mi comprensión y mi visión del mundo interno y externo. Desde el sinsentido al sentido, desde un lugar a otro lugar, desde una relación a otra relación,  y por supuesto todo estaba encaminado a “obtener” ese sentido, sin reparar en que ese objetivo comenzaba en su opuesto y era el punto de origen o nacimiento de esa posibilidad. Para decirlo más simplemente, no hay forma de llegar al sentido sin partir del sinsentido. Pero lo que es más importante, es el proceso de conversión de uno al otro.

En ese proceso se va descubriendo lo significativo del fracaso, la actitud correcta, la sospecha del sentido, la fuerza interna y la comprensión a través de los principios de acción válida del proceso de liberación interior.

“Yo no te hablo de libertad. Te hablo de liberación, de movimiento, de proceso.” explica en la introducción a los Principios y es importante tenerlo claro porque es precisamente en el comportamiento diario en el que voy a tener que ir transformando mis respuestas y mi acción en el mundo. Si mi actuar en el mundo no es coherente, no hay sentido posible que aparezca. 

Pero en el esfuerzo de sentir, pensar y actuar en una dirección, mi accionar se va unificando y siento que ahí comienza el camino hacia el sentido en un trabajo cuidadoso de ir generando una nueva forma de existir. Importante es comprender que uno trabaja con lo que tiene, con el sinsentido del cual vengo y es esa materia prima la que se va transformando, se va convirtiendo en una dirección ascendente. 

Todas las conversiones tienen un punto de origen, un proceso y una finalidad pero es ese proceso de “meditación cuidadosa en humilde búsqueda” el que  va revelando internamente el sentido y ese es el proceso de conversión al cual aspiro.

 

Noviembre 2, 2020