El Pedido

Cuando recibimos este regalo hace algunos años atrás para la inauguración de la sala sudamericana, me sorprendió la sencillez y profundidad de tal regalo. Me gusto tanto que por casi un año entero trate de hacerlo diariamente como un ejercicio para centrarme internamente y externamente.

Todavía es una práctica significativa y comienza así: “…En algún momento del día o de la noche, aspira una bocanada de aire e imagina que llevas ese aire a tu corazón.”

Primero que nada, no hay horarios, ni posturas especiales, ni lugares adecuados, ni siquiera sugerencias; simplemente cuando y como le quede mejor a cada cual. Al aspirar y llevar ese aire al corazón, puedo sentir casi automáticamente que “me elevo” internamente. Es una sensación y no tiene importancia su explicación porque siempre lo he sentido y pensado como “adecuado”.

Y aquí uno pide: “Entonces, pide con fuerza por ti y por tus seres más queridos.”

Pido con fuerza y eso significa que estoy haciendo algo con mucho interés, con dedicación y a la vez humildemente. Primero por mi y esto es importante porque al principio no tenía idea de como pedir por mi, nunca había pedido por mi antes y solo sabía hacerlo cuando el pedido era por otros. Tuve que aprender a preguntarme a mí mismo por lo que realmente necesito. No es tan simple como parece pero tampoco demasiado complicado. Tuve que “mirarme” en forma distinta. Tuve que ver internamente mis debilidades, mis deseos, mis necesidades, mis anhelos, mis ensueños, mis fracasos y todo eso que constituye nuestro mundo interno pero por sobretodo, mis necesidades.

Y luego por mis seres más queridos. Esto aparece bastante más fácil y luego fui entendiendo que hay niveles de profundidad en lo que otros necesitan también. Quizás lo más significativo de la frase es la palabra “más”. Mis seres más queridos. O sea aquellos en donde existe mucho afecto de mi parte hacia ellos. Escribí hace poco acerca del afecto y lo importante que es. En este simple pedido, ese afecto es lo que define la palabra “más” y al pedir por ellos, ese afecto reforzaba mi pedido por mis seres más queridos.

Descubrí que pedir con afecto por otros y por mi mismo es algo muy especial porque me conecta de una forma fácil para el corazón y profunda a la vez.

Y el resto del pedido es una vuelta a mi mismo: “Pide con fuerza para alejarte de todo aquello que te trae contradicción; pide porque tu vida tenga unidad.”

Y por si acaso, hay una breve pero exacta explicación del significado de “alejarse de la contradicción”: “Alejar la contradicción es lo mismo que superar el odio, el resentimiento, el deseo de venganza. Alejar la contradicción es cultivar el deseo de reconciliación con otros y con uno mismo. Alejar la contradicción es perdonar y reparar dos veces cada mal que se haya infligido a otros.”

Alejarse es tomar distancia, es separarse de la situación conflictiva y para poder hacer todo esto es necesario un reconocimiento no superficial de que el odio, el resentimiento y el deseo de venganza existe en mi. 

Cuando me siento “unitivo” es cuando no estoy dividido internamente y lo siento como estar bien conmigo mismo, estar “centrado” y produce una suave alegría y un verdadero interés por todo lo que me rodea, especialmente los seres humanos a mi alrededor. A todo este “sentir” lo identifico como cultivar el deseo de reconciliación con otros y conmigo. En otras palabras, se lo que significa la reconciliación con otros, pero tengo que admitir que no siempre se como es la reconciliación conmigo mismo. Tengo experiencias claras de reconciliación con otros, pero no tan claras conmigo mismo. Aquí es donde puedo ver mejor mis contradicciones. En esa intransigencia conmigo mismo, en ese discutir internamente, en el afán de proteger y defender “quien soy”,  puedo ver que el trabajo de reconciliación más importante, en mi caso, es conmigo mismo.

He descubierto que reconciliarme conmigo mismo no es un acto sino un proceso más o menos largo. No es algo que porque me digo a mi mismo o porque lo reconozco, puedo hacerlo y estoy reconciliado para siempre. No es mi caso y puedo ver que tiene niveles de profundidad y es a través del tiempo que noto algunos avances.

Y por supuesto también están “los otros” y a pesar de reconocer más fácilmente mi reconciliación con ellos, no deja de ser importante reflexionar en lo importante que es reparar doblemente los males hechos a otros. 

No estoy seguro cómo exactamente se reparan los errores doblemente pero si se que hay que hacer un esfuerzo que va más allá de simplemente pedir perdón y reconocer el error. Creo que cada cual tiene que decidir dependiendo de la situación y de la severidad del mal hecho.

En todo caso, la reconciliación es el tema importante de este simple pedido por alejarme de la contradicción y es en el esfuerzo de “cultivar el deseo” de reconciliación con otros y conmigo mismo, que voy avanzando en este proceso. 

 

Noviembre 30, 2020