Democracia

He leído en los titulares que la democracia ha triunfado en los Estados Unidos a pesar de haber sufrido un ataque feroz por parte del presidente Trump. No se que pensar al respecto. Siento un poco de pena por toda la gente que sufre con estas cosas, incluyendome, y siento un poco de rabia también por la falta de verdad con respecto al tema. Los EU, como gobierno, no creen en la democracia a pesar de todo lo que dicen. Ellos son los responsables directos de haber destruido sistemáticamente democracias enteras en otros países, impunemente y usando los mismos argumentos que ahora se han usado para “atacar su propia democracia”; irregularidades en las elecciones, trampas, falta de transparencia, votos falsos, etc., etc. Es una verdadera paradoja este espectáculo, pero también es bastante triste porque deja en evidencia la falsedad de la creencia en la superioridad estadounidense con respecto a la democracia. Como gobierno, como Estado, y lo vuelvo a repetir, no existe ninguna confianza en la democracia de “otros”. De hecho, la capacidad de elegir, lo ven solamente en el marco de la profitabilidad. En otras palabras, si hay algo que ganar con la estabilidad política de otros países, eso es lo más importante y no la democracia en si, no la capacidad de un pueblo de elegir sus representantes. Por lo general cuando un país es “estable” desde la perspectiva extraccionista, entonces y solo entonces, los EU hablan de democracia y la posibilidad de apoyo a ese país. Para ilustrar y solo porque lo conozco de cerca, ya que hay muchos más en la misma situación, el caso de Chile es significativo.

Un país pobre del tercer mundo con grandes yacimientos de cobre, gobernado por latifundistas en el siglo XX y anteriormente por gobiernos militares siguiendo la secuencia de las independencias del continente americano. Hasta ese entonces, la alianza perfecta era entre los militares y los dueños de los recursos naturales y entre ellos mantuvieron la “estabilidad” económica del país por años y siglos hasta el principio del siglo pasado, cuando surgen los clamores por un reconocimiento social que finalmente terminan en 1970 con las elecciones presidenciales de un presidente socialista a través del voto popular. En palabras simples, el país elige un representante socialista con la ilusión de que las reformas sociales por las cuales han luchado por mucho tiempo, se puedan convertir en realidad. El resto de la historia es bien conocida. El gobierno es desestabilizado por los poderes económicos locales con la ayuda directa de Estados Unidos y en tres años un gobierno militar totalmente diseñado y concebido por agencias norteamericanas se toman el gobierno con la fuerza militar y mantienen el poder con un dictador por 17 años. Curiosamente no hay problema en la mentalidad norteamericana con este despojo. Peor aún, el 35% de la población local prefiere mirar para otro lado y aceptar que “es el mal mejor” y por enésima vez en el siglo XX, la famosa “democracia” queda pisoteada por los poderes económicos y el poderío militar, que dicho sea de paso, es consecuencia directa de “la ayuda” norteamericana a los países del sur del continente.

Interesante notar que todo esto corresponde a un interés económico de parte del gobierno de EU porque no existe otro interés. Peor aún, la llamada “democracia” en EU se reduce a la capacidad de votar indirectamente por representantes que se alternan en el poder y que raramente excede el 57% en términos de participación ciudadana. Así, mientras la “economía” funcione, nadie se hace mucho problema por asuntos democráticos.

Esta vez, en 2020, por razones inexplicables para los ciudadanos estadounidenses, este proceso democrático ha sido puesto en jaque de la forma más inverosímil, pero suficientemente poderosa para alterar no solamente el presente sino más que nunca el futuro de tal democracia. Basta con decir que 73.5 millones de votantes calificados incluyendo 10 millones más de votantes que en 2016, están convencidos de que el fraude electoral es la causa de que su preciado candidato no fue reelegido y eso significa que el “pilar básico” de la democracia norteamericana, que es el proceso de votación ha sido derribado de un solo golpe. No hay más posibilidades de defensa que valgan. Si los ciudadanos no confían en su propio proceso de votación, quien entonces lo va a hacer? Si se pone en duda ese pilar, da lo mismo lo que sucede después porque el proceso ahora está abierto al juicio ciudadano sin importar la veracidad de tal postura. 

Por supuesto que esto que escribo le va a parecer pésimo a los defensores de tal proceso, pero desafortunadamente es una realidad que se ha manifestado claramente y que no puede ser ignorada porque es doloroso, vergonzoso e inconveniente. No son los candidatos el problema. Es mucho más serio y profundo. Tiene que ver con las creencias de la gente y en general, con eso, uno mejor no se mete…

Digo esto porque cuestionar las creencias es cuestionar lo que es sagrado para la gente. Las creencias no necesitan evidencia de ningún tipo y se defienden con la vida misma. La gente no sacrifica su vida por intereses, pero si por creencias y convicciones aunque no exista en ellas ningún asidero lógico y a veces ninguna verdad demostrable.

Así parecen ser las cosas desde la perspectiva de lo que se cree y no hay mucho que decir al respecto pero es importante tenerlo en cuenta porque todas las decisiones humanas y todas las explicaciones desde las más incoherentes a las más elegantes pasan por el cedazo de las creencias. Quizás lo más rescatable a considerar – si es que es cierto lo que digo – las creencias cambian, evolucionan, se transforman. Son de naturaleza dinámica como es todo el resto de lo que conocemos.

La democracia es una propuesta como forma de gobierno en donde la participación ciudadana es importante y la verdadera representación es más importante todavía. La democracia no es un partido de fútbol en donde los ganadores ganan una copa y los perdedores solo pueden esperar su turno. La democracia tiene poco que ver con la economía a pesar de que en general se las confunde todo el tiempo. Probablemente se pueden escribir libros con respecto al tema, pero lo que me interesa comunicar es que la creencia en tal democracia ha sido fuertemente remecida por los últimos acontecimientos políticos en EU y ha quedado en evidencia lo frágil y débil que esta forma de gobierno es en este momento. Como dije anteriormente, la creencia absoluta de la población norteamericana de hace dos o tres décadas atrás ha sido modificada y ahora no se cree en lo mismo. Las creencias cambiaron, los personajes también cambiaron y un porcentaje altísimo de la población no cree en el sistema electoral. Tampoco creen en el gobierno, ni en las vacunas, mascarillas, etc. El edificio de creencias que ha mantenido esa imagen de ser los defensores de la libertad y de la democracia en el mundo se ha venido abajo con todas las consecuencias de este derrumbe.

No sospecho como esto se puede arreglar – si es que tiene arreglo – pero tengo la impresión de que hemos entrado a una fase distinta en nuestra historia global y que junto con la pandemia y el futuro económico del planeta vamos a tener que cambiar nuestras creencias, nuestra mentalidad y mucho de lo que hemos tomado como verdades absolutas y una de las mas absolutas es la de la democracia, que en realidad lleva varias décadas siendo solamente una democracia formal. La democracia real no se ha manifestado todavía y no tiene en realidad mayor importancia sino fuera por la creencia arraigada de que existe y esa creencia produce sufrimiento al igual que todas las creencias cuando se derrumban.

Todo lo que puedo decir en este momento es que sino se derrumban y la ilusión permanece, entonces más sufrimiento producen en la gente. De alguna forma un poco torcida, el hecho de que todo esto está ocurriendo, puede ser que sea una gran bendición para el espíritu humano. Siempre y cuando seamos capaces de aceptarlo y comprenderlo en profundidad.

 

21 de Diciembre, 2020