Violencia fisica

El 14 de Junio del 2017, cincuenta personas fueron asesinadas en un Club en Orlando, Florida y otras 58 en Las Vegas la semana anterior a esa. Un par de semanas atrás, el 6 de Enero del 2021 un grupo de personas asaltaron el capitolio y 4 personas más fueron muertas. Las cosas están tan mal que ahora es una ocurrencia semanal o diaria.

Más allá de la horrorosa realidad de que todos estos seres humanos murieron sin razón y el inexplicable sufrimiento que rodea a estos asesinatos, tuve que reflexionar sobre este tema triste y oscuro.

Todas las acciones son movidas por imágenes, son movidas por ideas y creencias. Todas las ideas, creencias e imágenes son mentales. Lo que es mental está dentro de nosotros y a menudo se va conformando con fuentes externas. Supongo que casi siempre es el caso. Podemos inspirarnos en fuentes externas y también podemos desanimarnos, odiar, confundirnos, violentarnos y muchos otros estados negativos y positivos pueden influir en nuestras mentes. Estoy aprendiendo que en la raíz de todos los actos de violencia está el deseo. El deseo genera frustración de la misma manera que un espejismo lo hace en el desierto. Nunca alcanzamos el espejismo y nunca podemos saciar nuestros deseos y, en caso de que cumplamos un deseo, se forma uno nuevo de inmediato. La frustración engendra agresividad y a su vez crea violencia. La ilusión del deseo y su raíz posesiva nos mueven en la dirección de lograr el ensueño y la imposibilidad o el fracaso en lograr el objeto querido o soñado genera frustración y violencia. Toda esa violencia es interna en ese momento. Si no se hace nada, entonces se manifestará exteriormente en actos violentos.

Debido a todo esto y la dificultad de entender verdaderamente la raíz de la violencia y manejar verdaderamente esa violencia dentro de nosotros, es importante que comprendamos claramente y sin más rodeos o superestructuras intelectuales, de que “no hay falsas puertas para escapar este afán de violencia enceguecido.” Lo mejor que podemos hacer es trabajar todos los días internamente para resistir la violencia dentro de nosotros y ayudar a otros a hacer lo mismo.

Estoy seguro de que en un día no muy lejano en el futuro, reconoceremos que todos nuestros derechos comienzan en el individuo, pero terminan en el “otro” individuo también. Cuando el “otro” es tan importante como lo soy yo, nos hemos vuelto verdaderamente humanos y nos hemos transformado internamente. Entonces, no puedo dejar de reflexionar sobre una parte de “El Camino” en el mensaje de Silo:

“Aprende a tratar a los demás como quieres que te traten.
Aprende a superar el dolor y el sufrimiento en ti mismo, en las personas que te rodean y en la sociedad humana.
Aprende a resistir la violencia que está dentro de ti y fuera de ti.
Aprende a reconocer los signos de lo sagrado dentro de ti y alrededor de ti “.

Mucho aprendizaje por delante… y no es para menos. Aprender es precisamente la fórmula más importante para dejar de sufrir, para resistir la violencia, para transformarnos internamente. Y en verdad, no hay ninguna otra forma, no hay ninguna varita mágica o partido político o religión que pueda hacer el trabajo de superar la violencia interna. 

Cuando escuche estas frases 50 años atrás por boca de Silo no me pareció tan importante el tema, pero ahora es quizás lo más relevante del momento histórico en que vivimos y en algún momento es también relevante decirlo con todas sus letras. No hay otra forma de acabar con la violencia que la de aprender, meditar y acrecentar la fe interna. Todos los días…

 

Febrero 1, 2021