Fernando Aranguiz

Web Developer

Persuasion has a bad reputation, but that’s not her fault. In reality it’s nobody’s fault, and the negative or positive meanings that some words awaken in us have little to do with the words themselves. They have to do instead with the meanings that have been built, sometimes over centuries, for certain words. Unfortunately or fortunately, Persuasion has a cousin named Manipulation who looks a lot like her, but in reality they are very distant relatives whose similarity is only apparent.

Probably the most significant thing about persuasion is that the person using it isn’t trying to get anything out of using it. In other words, persuasion isn’t used for one’s own benefit. Persuasion is the ability to empathize with others, and requires putting oneself in the other’s place, not just in order to understand them, but also – in some cases – to be able to help them.

On the contrary, to use persuasion’s cousin, manipulation, a person needs only their own self-interest. It is important to note that manipulation of all kinds begins and ends in the individual or group that has decided to manipulate. There are no benefits for others except imaginary ones, which in reality do not exist as such. Manipulation generally comes into play when I want something that I can only get through others, and this speaks to me of possession, of desire, of fear, of psychological violence.

It is common and accepted that to impose something on others one has to manipulate, and this manipulation can be grossly or subtly expressed. To manipulate whole groups of people one needs only to appeal to some baseless fear – and most fears are baseless. Others resort to threats, promises, lies, etc. It doesn’t seem to matter how one arouses in others the doubts, hopes, affirmation or negation that are necessary for obtaining benefits. It’s also common and accepted that when I want to convince someone else of something that would benefit me directly or indirectly, I resort to manipulation.

Feelings of guilt, fear, and insecurities of all kinds are the perfect tools for getting something from others. The best manipulations are the ones that appeal to the “common good,” the “needs of the whole,” “our fatherland,” “the neighborhood,” “the community,” etc., calling on guilt, either covertly or up front, to produce or obtain something from that group.

Fortunately, or unfortunately – once again, because I am not sure – persuasion has nothing to do with manipulation. Persuasion truly is an aspiration of the human being, an aspiration that has to do with what is best in us and in others. An aspiration without ulterior motives, with only respect, recognition, and an ability to put oneself in the other’s place. If fears and resentments come together in manipulation, they completely disappear in persuasion.

It is good not to confuse these two young ladies. Persuasion is joyful, warm, sincere, generous, and perceptive. The other is the opposite, but both wear the same dress when they are introduced. They can be recognized by what they produce internally. Persuasion always appeals to what is best in others. She almost never tells me what I should or must do, but simply asks me, “And what would you do?” She always puts me in touch with what is best in me, which is how I keep discovering how different she is from her cousin, and how I keep understanding more and more deeply the meaning of the words, “We aspire to persuade and to reconcile.” 

 

Portland, February 8, 2021

These images / drawings are from a collection called “Weekly Reflection”. Most of the time the text is related to the photo or the drawing and is a “poetic” interpretation of the image. All the images and drawings are made by Rafael Edwards, all the texts are created by Fernando Aránguiz and all the English translations by Trudi Richards.

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Persuasión

La persuasión tiene mala fama pero no es culpa de ella. En realidad no es culpa de nadie y los sentidos negativos o positivos que algunas palabras despiertan en uno, poco tiene que ver con las palabras en sí, sino más bien con el significado que se va construyendo – a veces por siglos – en ciertas palabras. Desgraciadamente o felizmente la Persuasión tiene una prima muy parecida y se llama Manipulación, pero hay que aclarar que son parientes muy distantes y que en realidad el parecido es solo en apariencia.  

Probablemente lo más significativo de la persuasión radica en el hecho de que no es necesaria para conseguir algo para quien la usa. Dicho de otro modo, la persuasión cuando es usada, poco tiene que ver con beneficios para quien la usa. La persuasión es la capacidad de empatizar con los otros y requiere ponerse en la situación del otro no solo para comprenderlo pero también para poder – en algunos casos – ayudarlo.

Por el contrario, su prima, la manipulación no requiere nada fuera del interés personal de quien la usa. Es importante notar que en general, la manipulación de todo tipo comienza y termina en el individuo o grupo que decide manipular. No hay beneficios para otros excepto los imaginarios, que en realidad, no existen como tales. La manipulación por lo general opera cuando quiero algo que no puedo obtenerlo sino a través de otros y esto me habla de posesión, de deseo, de temores, de violencia psicológica.

Es común y aceptado que para imponer algo en otros se recurre a la manipulación y esta puede ser groseramente o sutilmente expresada. Alguien puede simplemente recurrir a un temor infundado – que son la mayoría de los temores – para manipular a conjuntos de personas. Otros recurren a las amenazas, a las promesas, a las mentiras, etc. Parece no importar a que se recurre para producir en el otro la duda, la esperanza, la afirmación o la negación necesaria para obtener beneficios. Es también común y aceptado que cuando quiero convencer a otro de algo que me beneficia directa o indirectamente, recurro a la manipulación. 

El sentimiento de culpa, el temor, las inseguridades de todo tipo, son las herramientas perfectas para quien quiere obtener algo de los otros. Las mejores manipulaciones son las que apelan al “bien común”, a las “necesidades del conjunto”, a “nuestra patria”, “barrio”, “comunidad”, etc y que velada o expresamente se apela a la culpabilidad para producir u obtener algo de ese grupo.

Felizmente, o desgraciadamente – una vez más – porque no estoy seguro, la persuasión no tiene nada que ver con la manipulación porque verdaderamente es una aspiración del ser humano. Una aspiración que tiene que ver con lo mejor de nosotros y de los otros. Una aspiración en donde no hay motivos ulteriores sino más bien respeto, reconocimiento y capacidad de ponerse en el lugar del otro. Si los temores y resentimientos se unen en la manipulación, ellos desaparecen por completo en la persuasión.

Es bueno no confundir estas dos señoritas. La persuasión es alegre, cálida, sin dobleces, generosa y perceptiva. La otra es lo contrario pero ambas usan el mismo vestido cuando son presentadas. Uno las reconoce por lo que ellas producen internamente. La persuasión siempre apela a lo mejor de los otros. Casi nunca me dice lo que debo o tengo que hacer. Simplemente me pregunta: ¿Y que harías tú? Siempre me conecta con lo mejor de mi y por eso mismo voy descubriendo lo distintas que son y se me hace cada vez más aparente el sentido más profundo de la siguiente frase: “Aspiramos a persuadir y a reconciliar.”



Portland, 8 de Febrero, 2021

Estas imágenes / dibujos pertenecen a una colección llamada “Reflexión semanal”. La mayoría de las veces el texto está relacionado con la foto o el dibujo y es una interpretación “poética” de la imagen. Todas las imágenes y dibujos son de Rafael Edwards, todos los textos son de Fernando Aránguiz y todas las traducciones al inglés de Trudi Richards.

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