Bondad

El otro día me tomé un cafecito con mi guía interno. Un momento bastante breve a pesar del café y reflexionando con el guia pregunté por la bondad porque no me queda muy claro cómo registrar la bondad. Intuitivamente percibo que es algo más profundo y significativo que simplemente “ser buenito”. El guia me refirió a una experiencia de algunos años atrás en donde después de hacer un pedido conjunto en el parque de Manantiales, él se acercó y me dijo: “Qué te parece?” y sin esperar por mi respuesta me dijo: “Si, muy bien todo, muy bien todo…todo muy suavecito…por ahi va la cosa” Y sin decir más desapareció con una taza de café que alguien le trajo. 

Presentí en ese momento que había una gran verdad a descubrir en sus palabras porque nunca usaba palabras demás y me quedé por un buen rato sumido en tratar de descifrar esto de la suavidad. Desde ese día, empecé a “tomar cafecito” con mi guía o con el guía porque al parecer no es tan personal como creí en un principio y recordando ese momento me siento a gusto preguntando. Es un pequeño ritual que me ayuda en esto de preguntar. 

Entonces preguntando por la bondad, porque la reconozco bien cuando la veo en el guía o en otros me llegó la respuesta sobre la suavidad y también sobre lo importante que es desarrollarla en mi, porque de alguna forma me resuena eso de que “por ahí va la cosa” y yendo incluso un poquito más lejos, puedo ver lo importante y necesario que es ser bondadoso con uno mismo para empezar. Y ahí tuve otro descubrimiento que no es tal, sino una comprensión de algo que creía saber, pero que se ha ido develando novedosamente. Uno pide por la bondad como atributo. Uno quiere ser bondadoso y por eso mismo es algo que admiramos. Sin embargo la primera imagen es de una bondad que siento por otros. Ahora veo que es una bondad que siento por mi y por otros.

No parece ser demasiado importante pero es como esos dichos antiguos: “La caridad empieza por casa” y en este caso la bondad empieza por uno mismo. Experimentando con este asunto he sentido a ratos una gran alegría, un acercamiento a mi mismo que no había sentido desde niño. Una extraña y reconfortante emoción de “volver a casa”. La verdad es que me ha sorprendido y he tenido que revisar el tema de la bondad y por consiguiente he tenido que reflexionar en los alcances de la bondad y recordé una frase interesante dicha en el 2005 sobre la bondad desde otra perspectiva: “En algunos momentos de la historia, se levanta un clamor, un desgarrador pedido de los individuos y los pueblos. Entonces, desde lo profundo llega una señal. Ojalá esa señal sea traducida con bondad en los tiempos que corren, sea traducida para superar el dolor y el sufrimiento. Porque detrás de esa señal están soplando los vientos del gran cambio.”

Sin duda espero que nuestro futuro como humanidad traiga esa bondad y por ahora quiero profundizar en esa bondad que existe en mi para otros y para mi también. En lo que he podido experimentar conmigo mismo veo una actitud bondadosa más que un acto o actos bondadosos. De hecho, no puedo hablar de acciones sino de actitudes, de sentimientos y de apertura emotiva hacia mi y hacia otros.

Percibo que la bondad es un tema del futuro por alguna razón que no entiendo en este momento muy bien, pero como mi pedido al guía era por la bondad como registro, he tenido esa impresión desde que comencé a reflexionar en el tema. Cuando puedo sentir por mi y otros suavemente un afecto y un reconocimiento que el otro y yo somos muy parecidos y ese acercamiento se traduce en un registro de que estamos “conectados” más allá de los vínculos tradicionales, casi diria, a nivel de género humano, y eso me abre todo el futuro.

Entonces y por el momento entiendo que lo que es “bueno” tiene mucho que ver con las actitudes bondadosas que producen este atributo. El “buen” conocimiento tiene entonces un campo fértil donde expandirse para el beneficio de toda la humanidad.

Marzo 10 del 2021