Expectativas

“Sin expectativas no hay desilusiones y tampoco sufrimiento”. Esa era una de las frases que aprendimos cuando éramos muy jóvenes y todavía tiene una vigencia extraordinaria. Las expectativas tienden a arruinar las más agradables sorpresas y en el mejor de los casos tienen una muy corta vida.

A veces sucede que “la realidad supera la expectativa” pero como dije anteriormente, tiene corta vida porque en un segundo momento “se espera” esa situación, o sea, una nueva expectativa incluso mejorada en sus atributos. Y así nos podemos pasar una vida entera. Esperando, mejorando y desilusionandonos…o podemos reducir las expectativas al mínimo, atendiendo a lo que verdaderamente sucede o concentrandonos en el presente.

El futuro es siempre complicado porque es incierto a pesar de todos los esfuerzos que se hacen por predecirlo. El pasado también es complicado por todas las distorsiones que hacemos de nuestros recuerdos y el presente…no se muy bien que sucede en el presente porque muy pocas veces me encuentro ahí. Pero esas pocas veces tienen el poder extraordinario de revelar o develar lo que percibo de una forma diferente a lo percibido teñido por la expectativa o por el recuerdo.

Creo que todas las sugerencias recibidas, la que más me acerca a estar en ese presente es la del principio que dice “Si persigues un fin te encadenas. Si todo lo que haces lo realizas como un fin en sí mismo, te liberas”. Esta sugerencia aparentemente está solamente ligada al futuro, a lo que quiero alcanzar, a lo que creo obtener pero tiene la gracia de que cuando hago algo con un fin en sí, me ubico en el presente y por consiguiente recibo el beneficio del cual hablaba anteriormente. Empiezo a percibir de un modo diferente y el registro es de liberación, de soltar las expectativas, sin analizarlas y sin condenarlas. Al soltar las expectativas me ubico en el espacio y tiempo en que estoy existiendo y a pesar de lo paradojal del asunto, me permite planear de una forma diferente. Planear es algo que hacemos tendiendo hacia el futuro y muchas veces — si no casi todas — estos planes no son más que expectativas, pero cuando me ubico correctamente en el presente, dejando ir las expectativas, puedo hacer planes desde una nueva perspectiva.

Me sucede cuando viajo a otros lugares. Tengo la posibilidad de llenar los viajes de expectativas o simplemente ir con una actitud abierta a lo que se presente. Un mínimo de planeamiento es necesario que tiene que ver con asuntos prácticos y el resto es tratar de hacer todo como un fin en sí mismo. Tratar de estar lo más presente posible y tener flexibilidad interna. Creo que esa flexibilidad es una actitud opuesta a la de la expectativa.

Para concluir, he estado experimentando con esto de las expectativas y tengo la fuerte impresión de que mientras más trabajo con esta actitud de soltarlas, más las entiendo y más me acuerdo de volver al presente una y otra vez. Con respecto a las ilusiones, no veo gran diferencia entre ellas y las expectativas. A lo mejor la expectativa es más puntual y la ilusión es más generalizada en el tiempo y en el espacio pero sin meterme en cosas técnicas sobre los mecanismos ilusorios y todo eso, creo que al menos la des-ilusión a pesar de ser experimentada con sufrimiento, es una señal en el camino que indica por donde ir y por donde no ir… 

19 de Marzo del 2021