Fernando Aranguiz

Web Developer

“Without expectations, there are no disappointments, nor is there suffering.” That is one of the phrases we learned when we were very young, and it still has extraordinary validity. Expectations tend to ruin the nicest surprises, and even in the best of cases, are short-lived.

Sometimes it happens that “reality exceeds our expectations,” but as I said before, it’s  short-lived, because a second later we “expect” something new, and even better than before. And we can spend an entire life like that. Expecting things to improve, and being disappointed… Or we can cut our expectations to the minimum, paying attention to what really happens or concentrating on the present.

The future is always complicated because in spite of all our efforts to predict it, it is uncertain. The past also gets complicated by all the distortions we impose on our memories, and the present… I don’t know very well what happens in the present because I rarely find myself there. But those few times have had an extraordinary power to reveal or unveil what I perceive, in a way that’s different from what I perceive through the tinge of expectation or memory.

I believe that of all the suggestions I’ve received, the one that brings me closest to being in the present is the principle that says, “If you pursue an end you enchain yourself. If you do everything as an end in itself, you liberate yourself.”  

This suggestion is apparently linked only to the future, to what I want to achieve, to what I want to obtain, but it has the advantage that when I do something as an end in itself, I locate myself in the present, and therefore I receive the benefits I mentioned earlier. I begin to perceive in a different way, and the register is one of liberation, of letting go of expectations, without analyzing or condemning them. On letting go of expectations, I place myself in the space and time I’m living in, and in spite of being paradoxical, this allows me to plan in a different way. Planning is something we do with the future in mind, and often – if not always – these plans are no more than expectations. But when I place myself correctly in the present, letting go of expectations, I can make plans from a new perspective.

This happens when I travel. I have the possibility of filling my trips with expectations, or of simply going and staying open to whatever presents itself. Minimal planning is needed for the practical aspects, and the rest is about trying to do everything as an end in itself. Trying to be present as much as possible, and being internally flexible. I believe that this flexibility is an attitude that’s opposite to that of having expectations.

In conclusion, I’ve been experimenting with this thing of expectations and I have the strong impression that the more I work with the attitude of letting go, the more I understand and the more I remember to come back to the present time and time again. As for illusions, I don’t see much difference between them and expectations. Maybe expectations are more specific, and illusions more generalized in time and space, but without getting too technical about mechanisms of illusion and all that, I believe at least that dis-illusionment, in spite of being being experienced as suffering, is a signal along the way the indicates where to go and where not to go…

March 19, 2021

These images / drawings are from a collection called “Weekly Reflection”. Most of the time the text is related to the photo or the drawing and is a “poetic” interpretation of the image. All the images and drawings are made by Rafael Edwards, all the texts are created by Fernando Aránguiz and all the English translations by Trudi Richards.

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Expectativas

“Sin expectativas no hay desilusiones y tampoco sufrimiento”. Esa era una de las frases que aprendimos cuando éramos muy jóvenes y todavía tiene una vigencia extraordinaria. Las expectativas tienden a arruinar las más agradables sorpresas y en el mejor de los casos tienen una muy corta vida.

A veces sucede que “la realidad supera la expectativa” pero como dije anteriormente, tiene corta vida porque en un segundo momento “se espera” esa situación, o sea, una nueva expectativa incluso mejorada en sus atributos. Y así nos podemos pasar una vida entera. Esperando, mejorando y desilusionandonos…o podemos reducir las expectativas al mínimo, atendiendo a lo que verdaderamente sucede o concentrandonos en el presente.

El futuro es siempre complicado porque es incierto a pesar de todos los esfuerzos que se hacen por predecirlo. El pasado también es complicado por todas las distorsiones que hacemos de nuestros recuerdos y el presente…no se muy bien que sucede en el presente porque muy pocas veces me encuentro ahí. Pero esas pocas veces tienen el poder extraordinario de revelar o develar lo que percibo de una forma diferente a lo percibido teñido por la expectativa o por el recuerdo.

Creo que todas las sugerencias recibidas, la que más me acerca a estar en ese presente es la del principio que dice “Si persigues un fin te encadenas. Si todo lo que haces lo realizas como un fin en sí mismo, te liberas”. Esta sugerencia aparentemente está solamente ligada al futuro, a lo que quiero alcanzar, a lo que creo obtener pero tiene la gracia de que cuando hago algo con un fin en sí, me ubico en el presente y por consiguiente recibo el beneficio del cual hablaba anteriormente. Empiezo a percibir de un modo diferente y el registro es de liberación, de soltar las expectativas, sin analizarlas y sin condenarlas. Al soltar las expectativas me ubico en el espacio y tiempo en que estoy existiendo y a pesar de lo paradojal del asunto, me permite planear de una forma diferente. Planear es algo que hacemos tendiendo hacia el futuro y muchas veces — si no casi todas — estos planes no son más que expectativas, pero cuando me ubico correctamente en el presente, dejando ir las expectativas, puedo hacer planes desde una nueva perspectiva.

Me sucede cuando viajo a otros lugares. Tengo la posibilidad de llenar los viajes de expectativas o simplemente ir con una actitud abierta a lo que se presente. Un mínimo de planeamiento es necesario que tiene que ver con asuntos prácticos y el resto es tratar de hacer todo como un fin en sí mismo. Tratar de estar lo más presente posible y tener flexibilidad interna. Creo que esa flexibilidad es una actitud opuesta a la de la expectativa.

Para concluir, he estado experimentando con esto de las expectativas y tengo la fuerte impresión de que mientras más trabajo con esta actitud de soltarlas, más las entiendo y más me acuerdo de volver al presente una y otra vez. Con respecto a las ilusiones, no veo gran diferencia entre ellas y las expectativas. A lo mejor la expectativa es más puntual y la ilusión es más generalizada en el tiempo y en el espacio pero sin meterme en cosas técnicas sobre los mecanismos ilusorios y todo eso, creo que al menos la des-ilusión a pesar de ser experimentada con sufrimiento, es una señal en el camino que indica por donde ir y por donde no ir… 

19 de Marzo del 2021

Estas imágenes / dibujos pertenecen a una colección llamada “Reflexión semanal”. La mayoría de las veces el texto está relacionado con la foto o el dibujo y es una interpretación “poética” de la imagen. Todas las imágenes y dibujos son de Rafael Edwards, todos los textos son de Fernando Aránguiz y todas las traducciones al inglés de Trudi Richards.

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