Juicios y Prejuicios

Cuando se trata de entender las dificultades en las relaciones humanas en todo tipo de sociedades, solamente con los juicios o enjuiciamientos ya tenemos de sobra, sin embargo no podemos dejar de lado los prejuicios y por desgracia es una familia muy antigua y muy difícil de ignorar. No contentos con todos los posibles juicios que se pueden elaborar en vida y por milenios, al final de algunas vidas existe la creencia de un juicio final y eso ocurre en la “otra vida”. En otras palabras nacemos, crecemos, morimos y después de muertos todavía tenemos un juicio pendiente. Como dirían algunos ancianos: “No hay salud…” o sea, no hay quien aguante tanto. 

Considerando que mucho de lo que le da legalidad a nuestra existencia depende de los enjuiciamientos y cuando eso no ocurre, otros juicios se hacen presentes y así mucho de la vida transcurre entre juicios. Juicios por dinero, por propiedades, por estafas, por negocios, por abandono, por sacarle la lengua al vecino, por maltratar a los animales y a veces a las personas, por robos, atentados, pensamientos impuros, por no obedecer, por obedecer a lo que no se debe, por estar donde es prohibido, por no estar donde uno debe, por hacerse muy amigo de los poderosos, por dar de comer a los hambrientos, por vestir a los que no tienen nada, por pagar con monedas falsas, por falsificar documentos, por no falsificar documentos, enfin, la lista es larga, ancha y nada de ajena. 

Es parte de nuestro diario vivir y ahí vamos circulando de juicio en juicio e intentando resolver nuestras diferencias a través de ellos y a lo mejor no es coincidencia que siempre estemos juzgando y que sentimos permanentemente el enjuiciamiento de otros. Y como si no fuera poco, nos enjuiciamos a nosotros mismos. Definitivamente…no hay salud!

Es curioso que la justicia dependa del enjuiciamiento. Es curioso que se representa alegóricamente como una mujer con una venda sobre los ojos, con una balanza en una mano y una espada en la otra. Obviamente es una representación, una forma de explicar burdamente la necesidad de castigo, ecuanimidad y proporción, pero no me encaja en absoluto la figura de una mujer. Los atributos no corresponden para nada, pero bueno, así es…Hasta hace muy poco tiempo atras los jueces eran y han sido todos del sexo masculino. La ley al servicio del estado, reino o lo que fuera, siempre ha sido dominada por lo masculino y eso de agregarle un toque femenino es poco convincente. 

En todo caso, digo que es curiosa esta representación por todo el esfuerzo hecho en sintetizar todos esos elementos que idealmente representan la justicia, pero que en la realidad todo se reduce a juicios, inocentes o culpables. El inocente evita el castigo que se aplica al culpable y así se hace “justicia”. Lo que me parece significativo tiene que ver con el peso cultural que tiene el llamado “juicio”, por lo tanto tiene un peso mayor en el individuo a pesar de que muchos de nosotros jamás hemos sido “enjuiciados”, pero si enjuiciamos a otros y a nosotros mismos internamente. O sea hemos internalizado todo este enredo sin siquiera darnos cuenta.

Ahora, si consideramos al pariente pobre del juicio, el llamado prejuicio, se puede entender mejor como se ha ido instalando socialmente, religiosamente, culturalmente, étnicamente y todos los “ente” que se pueden encontrar. El prejuicio será “pobre” pero es multitudinario. El prejuicio no necesita ni jueces, juicios, jurados, abogados, leyes, culpables o inocentes. El prejuicio es una condena a priori que cualquier persona puede hacer sin ningún asidero legal o racional. Quizás esa irracionalidad producto del temor a lo desconocido es el alimento preferido del prejuicio. 

Los prejuicios envenenan todo lo que logran tocar y por lo general se nutren de las diferencias que se encuentran en las sociedades. Si consideramos que lo primero que aprendemos como seres humanos es a distinguir, a diferenciar, no es coincidencia nuestro comportamiento. Es un atributo de la percepción y de la capacidad estructuradora de la conciencia. 

Separamos, distinguimos, diferenciamos y así vamos comprendiendo al mundo que nos rodea. Separamos lo percibido en opuestos; altos y bajos, claros y oscuros, buenos y malos, alegres y tristes, etc, etc. y así vamos conformando una realidad bastante rígida pero suficientemente estructurada que nos permite existir.

Esa existencia y comprensión de la existencia tiene mucho que ver con  el prejuicio y las acciones correspondientes. Se nos educa en ciertos “valores” que resaltan ciertas actitudes y elementos sobre otras. Se podría decir que es inevitable y que es necesaria, y puede ser así, pero no justifica la estrechez de criterio que se genera cuando solo se ve una alternativa y la opuesta. Y nada entre las dos.

En términos educativos, poco esfuerzo se pone en establecer relaciones, en complementar, en comprender que los extremos son siempre parte de un todo y que por consiguiente, si tuviéramos que realmente educar, diríamos que “No importa en que bando nos han puesto los acontecimientos, lo importante es comprender que no hemos elegido ningún bando” y esto es muchisimo mas cierto y más interesante que pasarse la vida condenando y condenandose sin entender más allá de lo que se percibe y se ha impuesto sobre nosotros. 

Cuando empiezo a considerar que no he elegido, es cuando también empiezo a ver los temores que he adquirido. Al observar esos temores, esas identificaciones irracionales, también tengo la opcion de comprender la raíz posesiva de mis apegos que solo sirven mientras no sean confrontados. Al ser confrontados, reacciono y mis prejuicios deciden generando problemas y rigidez en mi al defender lo que no he elegido y sufrimiento en otros. Si, al parecer…no hay salud!!

Y que sucedería si no reacciono? Si efectivamente no cedo al temor? Si intento comprender todo esto? Lo más probable es que sentiría muchas cosas distintas y entre ellas una especie de soltar internamente pesos adquiridos sin convicción y razón alguna. Probablemente me sentiría un poco desprotegido pero al mismo tiempo liviano internamente e interesado en aprender, en investigar, en comprender. 

Sin duda, avanzaría sobre el prejuicio y en términos de relaciones humanas, me acercaría a entender a otros al mismo tiempo que me acerco a comprenderme a mí mismo.

Entonces podríamos decir: Hay salud!!

27 de Marzo, 2021