Reciprocidad

Considerando que las relaciones humanas son una parte sumamente importante en nuestras vidas, he estado pensando en esas situaciones en que esas relaciones no son de la mejor calidad. Últimamente he notado un deterioro en ellas y probablemente tenga algo que ver con el Covid-19 que por su naturaleza, ha interrumpido bruscamente muchas de estas relaciones. Sin embargo creo que el asunto va más allá de la pandemia y como no tengo forma de saber si efectivamente es un factor o no, me he centrado en tratar de ver cuales son mis mejores relaciones y cuales son las peores, independientemente de las situaciones en que nos encontramos.

He notado que con ciertas personas se produce una relación fluida y relajada. Con otras personas, eso no sucede y dejando de lado todo lo que pudiera explicarse a través de las afinidades o falta de ellas, puedo distinguir que en el mejor de los casos hay una forma tacita de complementación que lo defino como “reciprocidad”. Es una especie de puerta giratoria en donde lo que entra es bastante similar a lo que sale. Lo que se da es similar a lo que se recibe y esa es la situación óptima como registro. De esto se alimenta la amistad en general y se extiende en el tiempo como tal.

Cuando lo que entra no es proporcional a lo que sale, la reciprocidad falla y el registro es negativo. Uno se siente “usado”, se producen pequeños resentimientos y confrontaciones más o menos absurdas que normalmente no existirían si ese equilibrio entre el dar y recibir se mantiene. Me ha resultado curioso observar todo esto en mi y en otros y sin necesidad de sacar muchas conclusiones, puedo decir que lo recíproco en las relaciones humanas es muy importante porque establece una proporción que al ser alterada, crea complicaciones. 

Especialmente útil ha sido constatar que las ideas un poco ingenuas en donde solo se pretende dar y el recibir es considerado “egoísta”, se resuelven muchísimo mejor cuando hay igualdad en ambas sin códigos morales que se convierten en pesos y contradicción. Es también bueno aclarar que hay veces en que ese “dar” es algo muy querido y que verdaderamente no requiere reciprocidad y es un acto muy puro en su esencia. Si, sin ninguna duda existen estas excepciones, pero en el mundo no excepcional, la proporción es capaz de mantener un equilibrio importante cuando se trata de relacionarse con otros en la existencia diaria.

Todo esto relacionado con proporciones, equilibrios, etc. surgió de la observación y práctica del principio que dice “Las cosas están bien cuando marchan en conjunto, no aisladamente” y en general había visto este principio de un modo abstracto y generalizado, sin considerar bien su aplicación en la vida diaria y en mi comportamiento. Me resultaba un poco obvio que así fuera, pero no había reparado en los registros personales sobre el equilibrio, sobre la concomitancia, sobre las bases de mis relaciones personales con la gente. Pienso que es importante el tema de la reciprocidad en el contexto de las relaciones interpersonales y a la luz del principio de proporción.

15 de Abril, 2021