Tengo la impresión de que lo peor del llamado “sacrificio” es que es en vano. Estoy muy claro que lo que digo puede ser considerado como una herejía pero no por ello, deja de ser verdadero. Lo primero que he podido vislumbrar es que el sacrificio como concepto e implementación ha venido cubriendo nuestra historia humana con una sombra oscura, temerosa y cruel. Ni los sacrificios humanos, de animales o psicológicos han podido hacer del sacrificio algo interesante y unitivo.
“La ley de crecimiento de la entropía es la única ley asimétrica conocida de la Física clásica, por lo cual es considerada base de la irreversibilidad. En otras palabras, la esencia del tiempo físico está en que el mundo se va convirtiendo irremisiblemente en algo “peor”: más primitivo, más caótico, más uniforme. Y, consecuentemente, nuestra permanencia en este mundo debe ser reconocida como...¡absolutamente antinatural y opuesta a las leyes!”
“La ley de crecimiento de la entropía es la única ley asimétrica conocida de la Física clásica, por lo cual es considerada base de la irreversibilidad. En otras palabras, la esencia del tiempo físico está en que el mundo se va convirtiendo irremisiblemente en algo “peor”: más primitivo, más caótico, más uniforme. Y, consecuentemente, nuestra permanencia en este mundo debe ser reconocida como...¡absolutamente antinatural y opuesta a las leyes!”
En 1992 Silo hizo el siguiente comentario: “Es difícil comprender lo que es un proceso. Los procesos son fenómenos que pasan por dentro, no es posible comprenderlo desde afuera. La historia es el proceso de las creencias humanas que van manifestándose en conductas y transformaciones en el mundo. Estamos en un momento de cambio histórico, de cambio de creencias y seguiremos diciendo que lo que vemos es increíble. Lo increíble es no darse cuenta de la profundidad del cambio que se vive.”
La persuasión tiene mala fama pero no es culpa de ella. En realidad no es culpa de nadie y los sentidos negativos o positivos que algunas palabras despiertan en uno, poco tiene que ver con las palabras en sí, sino más bien con el significado que se va construyendo - a veces por siglos - en ciertas palabras. Desgraciadamente o felizmente la Persuasión tiene una prima muy parecida y se llama Manipulación, pero hay que aclarar que son parientes muy distantes y que en realidad el parecido es solo en apariencia.
En el libro “EL Mensaje de Silo” hay una sección llamada “El Camino” y en ella encontramos frases muy cortas que indican una dirección mental. Entre estas frases hay tres que comienzan de la misma forma, con las palabras: “No Imagines”
“No imagines que estás solo en tu pueblo, en tu ciudad, en la Tierra y en los infinitos mundos.
No imagines que estás encadenado a este tiempo y a este espacio.
No imagines que en tu muerte se eterniza la soledad.”
El proceso opuesto a la evolución es la involución. Una característica de la involución es un enfoque de bajo nivel para abordar cualquier asunto. En este momento, las instituciones, la política, la economía e incluso las corrientes espirituales operan basándose en lo mínimamente aceptable, lo que también se conoce como el mínimo común denominador. El gran problema es que, en esta situación, no estamos progresando ni evolucionando; por el contrario, permanecemos estancados en la misma rutina en los ámbitos cultural, político, económico y espiritual.
De vez en cuando me encuentro pensando en conceptos comunes pero poco usados. Uno de ellos es la llamada “disposición”. Curiosamente el diccionario de significados y la etimología de la palabra explican muy bien su origen y también el hecho de que es algo innato de la persona. No contemplan muy bien el concepto con un atributo que no existe pero que puede ser adquirido. En otras palabras, la disposición, si no se la tiene, se la puede adquirir.
“Salvemos al hombre de la venganza, preparando el camino de la nueva humanidad que ya se acerca.” Esta frase me ha quedado en la memoria para siempre desde la primera vez que la leí más de cincuenta años atrás. Todavía la recuerdo con todas sus letras y todavía es un tema de reflexión de esos que no me abandonan. La impresión que me produjo sigue trabajando sobre mí hasta el día de hoy porque no pude comprender cabalmente lo que se decía, y sigo sin comprenderlo hoy día. A ver si puedo explicarlo…
En enero de 1969 Silo dio una breve charla en Quintero, un pueblito costero de Chile. Estas fueron sus palabras al comienzo de la charla: “Aprende bien lo que voy a decirte: no hay hombres buenos ni hombres malos. Donde no hay libertad no hay bien ni mal, todo sucede a pesar del hombre. Entiende que no eres libre en el momento de tu nacimiento, ni cuando amas, ni en el momento de tu muerte.”
Para mí, ese comienzo fue un gran descubrimiento cuando me encontré con estas palabras un año después en un pequeño libro titulado “Silo y la liberación”.
“EL ESPÍRITU ES EL NUEVO PRINCIPIO EN EL SER HUMANO.” SILO
"Según la vida que vivimos:
Si es centrífuga, tendrá una estructura básica sin desarrollo.
Si es centrípeta, el espíritu evolucionará sin límites y obtendrás lo que deseas."
El concepto de “espiritualidad” es, en general, difícil de definir. Parece que es tan amplio y a veces tan personal que complica el intento de definirlo. Sin embargo, hay una ceremonia en el Mensaje de Silo que explica, al menos, la espiritualidad desde la perspectiva del Mensaje.
La conversación era una de esas típicas en donde se enfatiza los errores e indiscreciones morales como producto de lo que se denomina naturaleza humana. Muy a menudo se dice lo poco que se puede esperar de la naturaleza humana egoísta, cruel, mal intencionada, etc., etc. La verdad es que es bastante razonable, desde esa perspectiva pensar que esa naturaleza humana no es más que la naturaleza animal y al contemplar una larga historia de guerras, robos, esclavitud, asesinatos y demas, es dificil ver mas alla de todas esas tragedias, sobretodo cuando muchas de ellas han sido el producto directo de seres humanos intencionalmente causando sufrimiento a otros.
Se produjo en Valparaíso una reunión de gente "bienpensante" que tenía de sí misma la imagen del triunfo y que hubo de chocar necesariamente, con la proclama de Silo que reza así: "Mi enseñanza no es para los triunfadores, sino para aquéllos que llevan el fracaso en su corazón".
Alguien pidió entonces (en tono amable), que se explicara el significado de la proclama. Silo respondió que hablaría sobre el espíritu y la opresión.
"Existió un hombre muy poderoso que tuvo gran cantidad de ovejas. A fin de impedir su escape levantó un cerco. Sin embargo, algunas rompían la prisión y lograban fugarse. Para evitar esto el hombre poderoso trajo perros que vigilaban noche y día."
En 1970 circuló un pequeño folleto con las enseñanzas básicas de un hombre llamado “Silo”. Un argentino de unos treinta y tantos años que acababa de celebrar una reunión pública en la frontera entre Argentina y Chile, muy cerca de un pequeño pueblo llamado “Punta de Vacas”. Su charla se tituló “La Curación del Sufrimiento” y fue una extraordinaria forma de abordar temas de los que nadie hablaba en los años sesenta.
En el folleto mencionado anteriormente había algunos puntos que vale la pena abordar hoy porque, en mi humilde opinión, son revolucionarios.
Sí, revolucionarios en términos espirituales.
Creer es muy diferente a tener fe. Tener un sistema de creencias es cómodo siempre y cuando esas creencias nunca sean cuestionadas. En el momento en que se confrontan o cuestionan las creencias, abandonamos toda lógica y, en algunos casos, podemos sentirnos personalmente atacados.
Probablemente esto explique por qué, en términos de política y religión, cuanto más cuestionamos a los demás, más defienden y justifican su posición. Se convierte en una competencia absurda sobre cómo defender lo indefendible. No hay una manera efectiva de modificar las creencias de otra persona a través de la confrontación. ¿Por qué alguien defendería una creencia o atacaría la creencia de otra persona? No tiene sentido, pero nos encontramos haciendo ambas cosas todo el tiempo.
No existe la eternidad, pero es una de las ilusiones más comunes que nos hacen sufrir.
No hay dolor ni alegría que dure para siempre.
Al comprender esto, la vida adquiere un nuevo significado.
Todo acabará pasando.
Trabajar internamente es adquirir permanencia en la capacidad de cambiar.
La permanencia, vista así, es mucho más interesante que la eternidad.
El cambio constante, al aceptarlo, nos brinda realidad y nos libera de la tiranía de la ilusión de la eternidad.
Si la felicidad no ha llegado a pesar de los esfuerzos hechos en convencernos de que esta depende en gran medida de la posesión de objetos materiales, estoy seguro que nadie lo siente así. En otras palabras, todos nos ofendemos si alguien nos dice que somos "materialistas". Pero si lo material se destruye por accidente o intencionalmente, nos deprimimos, nos violentamos, nos quejamos, nos enojamos, etc.. Y no es para menos. Cuando nuestras vidas enteras están orientadas hacia el progreso material y dependiendo de él, es bastante trágico experimentar esa "pérdida" y al mismo tiempo es objeto de reflexión el porqué nos afecta tanto.
Cuando escuché por primera vez el concepto de autocensura me llamó enormemente la atención el hecho que nunca antes lo había escuchado de boca de nadie. La vez primera fue por boca de Silo en el 2006 y el contexto era una conversación acerca de cómo el Mensaje se expande en un embate contra la censura y la autocensura y ese embate contra la autocensura es el desarrollo de la disposición a abandonar este sistema y a crear una visión diferente de cómo son las cosas y cómo se debe actuar respecto a ellas. En ese momento era solo una palabra y algunos años después es algo mucho más que eso y tiene un sentido también más profundo y expansivo.
La idea de "trabajar internamente" no es nueva. De diferentes formas y en diferentes épocas, ha estado presente constantemente en nuestro mundo.
El punto de partida es trabajar con lo que tenemos, y esta es probablemente una propuesta nueva. Es comúnmente aceptado en las sociedades que trabajamos intentando "obtener" algo dentro de nosotros mismos. Queremos "convertirnos" en alguien mejor, más inteligente, más espiritual, etc.
La simple idea de "obtener" va en contra de este proceso.
Como mucho, podemos transformar lo que ya tenemos.
Trabajar para "convertirnos" es un desperdicio de energía.
¿Quién quiere realmente escuchar la experiencia de otra persona? Prácticamente nadie.
Generalmente, nos aguantamos las ganas de hablar de nuestra propia experiencia y dejamos de escuchar lo que dice el otro.
Terminamos de hablar y la otra persona ni siquiera escucha, igual que nosotros no escuchamos.
Es un ejercicio peculiar de monólogo.
No es frecuente que podamos intercambiar experiencias.
No es frecuente, y solo ocurre si estamos muy abiertos a escuchar de verdad.
El tema de la violencia y de la venganza es más o menos pesado pero al mismo tiempo crea un espacio para preguntarme a mí mismo ¿Cómo salgo de este enredo? Por todo lo que quisiera ofrecer la otra mejilla, no estoy completamente convencido de su efectividad o de su vigencia temporal. Y después de quedarme sin mejillas, de tanto ofrecerlas, ¿cómo puedo realmente superar estas fuerzas que se generan en nosotros?
Yendo más profundamente, necesito ver que a veces el peor enemigo está dentro de mi. Yo puedo ser ese peor enemigo y ofrecer las mejillas no me va a ayudar demasiado.
Cuando las instituciones que son los pilares de una sociedad no son percibidas como tal, entonces es el principio de la desintegración de esa sociedad. La ciencia ya no es creíble, la educación es dudosa, la religión no es inspiradora, la justicia no es mas ciega, los políticos no son más los representantes de ninguna verdad. La confianza es uno de los ingredientes claves para que una sociedad funcione correctamente. En general esta confianza se pierde cuando aquellos depositarios de esta confianza fallan en su accionar. Normalmente esa confianza jamás es recuperada cuando falla. La duda y la desconfianza envenenan todo lo que tocan y aún no se ha encontrado el antídoto para este enorme problema.
El tema de la culpabilidad es algo que siempre me ha llamado la atención. Probablemente porque desde mi infancia ha estado presente en mi vida. Nacido en una sociedad católica y educado en un colegio catolico, no me quedó otra que aprender a sentirme culpable desde la “tierna infancia”, como se decía antes…
Es bueno tener la experiencia directa de este fenómeno, a pesar de que no se lo deseo a nadie, ni tampoco a mi mismo. Pero al menos estamos hablando de algo que lo he experimentado y como se dice habitualmente , sufrido, por mucho tiempo y que me ha hecho pensar bastante en sus orígenes, desarrollo y la forma en que se ha compenetrado en las sociedades desde hace milenios.
Estoy interesado en el arte. Sí. Me interesa el arte pero desde una perspectiva o punto de vista y esta perspectiva se puede resumir de la siguiente manera:
“El arte como medio de expresión humana”
No me interesa la producción artística.
No me interesa definir “Arte”
Ciertamente no estoy interesado en nada remotamente conectado con la “creatividad artística” o el “proceso creativo” en el arte. El hecho de que no me interesan esos aspectos no los hace menos importantes o valiosos. Tienen su valor y significado, pero no sería honesto si digo que los puedo incorporar.
El asunto de la unidad, de lo unitivo es un tema extenso cuando se lo trata de forma intelectual y es mucho más sencillo cuando se lo puede experimentar. ¿Cómo puedo entonces experimentar esta unidad interna que aparece a veces tan elusiva? No es algo que se pueda explicar bien, debido a la naturaleza de lo que se experimenta pero puedo tratar de definir algunos aspectos que la hacen posible como experiencia. El lío con todo esto es casi siempre referido a las expectativas que se forman de manera inconsciente alrededor de las palabras usadas, al mismo tiempo que esas mismas palabras pueden aclarar mucho el tema en sí.
En 1998 escribí una novela bastante autobiográfica e indudablemente aburrida para prácticamente todo el público ya que el interés mayor que en ese momento tuve, no fue el de escribir sino el de tratar de entender mejor lo que me había sucedido en mi vida. Creo que de alguna manera lo logré ya que adquirí una perspectiva distinta sobre los acontecimientos de mi vida y eso siempre es bueno. Uno de los capítulos fue titulado “El dinero es todo” y la verdad es que al leer el capítulo nuevamente, no se entiende muy bien porque le puse ese nombre ya que no es algo explícito sino sugerido. Bien sabemos cómo funcionan las sugerencias…bastante mal por lo general.
Contemplando el jardín en una mañana de primavera hace unos días atrás, súbitamente tuve la impresión de que todo lo que estaba viendo estaba organizado perfectamente. A pesar de la diversidad enorme entre todas las plantas, las flores, los arbustos, los árboles, etc., todo crecía y se multiplicaba en un orden hermoso, armónico e inspirador.
Entonces me tuve que preguntar si lo que yo veía era así como se me presentaba, o era mi conciencia la que organizaba todo de esa forma. En otras palabras, todo ese orden tan armónico e inspirador estaba en la naturaleza misma del jardín o era yo el que lo percibía de esa manera.
Hay personas que piensan, en realidad no piensan sino creen, que las guerras son inevitables. De hecho si estas queridas personas pensaran, llegarían a la sana conclusión de que no solo son evitables, pero además son nefastas e innecesarias para el progreso de la humanidad. Digo que creen porque es en realidad una creencia que no tiene un asidero lógico, a pesar de los esfuerzos que se hacen por justificarlo con argumentos aparentemente lógicos. Y estos argumentos han llegado a proponer que la mejor forma de resolver conflictos entre jóvenes es darle a cada uno unos guantes de boxeo y que se peguen hasta que uno de ellos sobreviva a todos los golpes.
Es poco común crear nuevos amigos y amigas a mi edad. En general ellos y ellas han sido establecidos ya a través del tiempo, de innumerables experiencias compartidas, de situaciones similares, de intereses más o menos convergentes, etc.
Nada de eso sucedió con Peco. La conocí a través de un grupo que Rafael Edwards había formado a raíz de la pandemia en 2020 y del cual participaba asiduamente por el tipo de estudios que hacíamos y por la afinidad que existía con todos los participantes. Ella se integró un poco después que el grupo se había formado y por esas razones inexplicables, tuve con ella una experiencia de afinidad inmediata.
Cuando leí el trabajo de mi amiga Karen que tituló “La Ruptura” o “La Brecha” no pude dormir esa noche por el impacto que me produjo. Fue un momento de reconocimiento total, de inspiración y de un profundo deseo de proyectar esta comprensión en mi presente y futuro. Ha sido muy importante para mi comprender todo esto, por lo tanto en ese momento solo pude escribir un poema muy sentido, pero también me di cuenta que es mucho más que eso y con el tiempo, las comprensiones y búsquedas compartidas con otros y otras sobre este tema empieza a perfilarse - al menos en mí - una sospecha que esta ruptura está en vías de ser el elemento aglutinante de una identidad que nos hace realmente ser parte de un conjunto, de un género humano y que va más allá de las definiciones clásicas.
Cuando decimos que en general no elegimos, es una declaración bastante atrevida y no aceptada por la sociedad. Nos han enseñado que elegir es lo que hacemos. La sociedad nos dice que tenemos opciones y es verdad. Nosotros "elegimos" de acuerdo a nuestras compulsiones o dicho de otra manera, nuestras compulsiones eligen por nosotros. A veces, después de repetidos fracasos, podemos captar intuitivamente esas compulsiones que actúan dentro de nosotros y tenemos la comprensión de que en realidad no hay más opciones que seguirlas, o no seguirlas... Aquí es donde podría hacerse nuestra primera elección: para no seguir mis compulsiones.
A pesar de que se puede discutir hasta el cansancio que todo es cierto o que no hay nada cierto y que a lo más, lo predecible es tal cual como se construye la palabra: decir antes de que suceda, pero sin ninguna garantía de que va a suceder, es casi imposible dejar de predecir y casi solamente basado en el hecho de que ha sucedido antes y sigue sucediendo. Así se van construyendo modelos y así se van ajustando las predicciones del futuro, del clima y de todo lo que conocemos como cíclico que curiosamente es TODO.
El tema de la justicia social es algo muy personal aunque quisiera que fuese de otra forma. Idealmente hablando creo que es algo que concierne a todos los individuos de este planeta independiente de donde se ubiquen en el espectro político, e independiente de sus condiciones de origen. Pero eso es algo que idealmente se puede concebir ya que en la realidad, no estoy seguro que se comprenda cabalmente y mucho menos que se pueda hacer ver en otros. Entonces solo puedo hablar de lo que para mi significa el concepto de justicia social y para ponerlo en contexto, no lo defino sino más bien me remonto a ciertas premisas básicas que considero los fundamentos de esta postura.